Si llevas tiempo comiendo "poco", cuidando las porciones y haciendo todo "bien", pero tu cuerpo sigue sin bajar de peso (o incluso lo gana), no estás sola. Este es uno de los problemas más comunes entre mujeres que han hecho dietas durante años. En este post te explico por qué sucede y cómo puedes recuperar tu metabolismo sin caer en la restricción eterna.
1. Tu cuerpo no funciona como una calculadora
Aunque la teoría dice que si comes menos de lo que gastas deberías bajar de peso, en la práctica el cuerpo humano es mucho más complejo. Cuando pasas mucho tiempo en restricción calórica, tu cuerpo entra en "modo protección":
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Reduce el gasto metabólico
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Disminuye la energía
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Aumenta el apetito
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Prioriza la acumulación de grasa
Es una respuesta biológica de supervivencia. Tu metabolismo se adapta para conservar recursos, y eso frena la pérdida de peso, incluso comiendo menos.
2. El daño de las dietas crónicas
Las dietas muy bajas en calorías, especialmente si se repiten una y otra vez (el típico efecto rebote), pueden hacer que pierdas músculo, tu metabolismo basal baje y tu cuerpo se vuelva menos eficiente quemando energía. A largo plazo, esto puede llevarte a:
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Tener más grasa corporal con menos peso corporal
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Sentirte más cansada y sin energía
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Desajustes hormonales (cortisol, tiroides, leptina...)
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Mayor propensión a la resistencia a la insulina
3. Comer poco no es sostenible (ni saludable)
El cuerpo necesita energía para funcionar bien. Cuando comemos muy poco:
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Se altera el sueño
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Aparecen antojos extremos
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Hay pérdida de masa muscular
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La regla puede volverse irregular (o desaparecer)
Esto NO es salud. Y no es necesario vivir en restricción para lograr una buena composición corporal.
4. ¿La solución? Comer mejor, no menos
Lo que tu metabolismo necesita no es menos comida, sino mejor calidad:
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Más proteína: para mantener o ganar masa muscular
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Menos azúcares y procesados: para regular la insulina
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Más fibra y vegetales: para mejorar tu saciedad y microbiota
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Grasas saludables: para equilibrar hormonas
Y, sobre todo, necesitas un ligero déficit calórico bien planificado, sin pasar hambre ni cortar grupos de alimentos.
5. Recuperar tu metabolismo es posible
El primer paso es dejar de castigarte. Tu cuerpo no está roto: está intentando protegerte. Cuando lo nutres bien, duermes mejor, haces ejercicio con sentido y te das permiso para disfrutar la comida sin culpa, el metabolismo responde.
Lo ideal es hacerlo con un plan guiado, personalizado, que tenga en cuenta tu historia, tus niveles hormonales y tu relación con la comida.
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Tu salud no se mide en calorías. Se mide en energía, bienestar y libertad.